Cómo poner límites a los hijos: guía para padres | Clínica Sastre

Cómo poner límites a los hijos: guía práctica para padres

Autora: Dra. Gledys M. Freijanes Padrino — Pediatría, Clínica Sastre

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Aprender a ser padres es algo complicado y difícil para lo que necesitaremos toda una vida. Debemos asumir que cometeremos muchos errores, y deberemos tratar de reconocerlos y modificar nuestras conductas.

A veces nos encontramos con padres que no han sabido ejercer como tales y, en un momento determinado, cuando tienen serios problemas con sus hijos, se preguntan qué es lo que han hecho mal. Por eso vamos a definir cuáles son las pautas que debemos seguir para poner límites a los hijos de forma efectiva y afectuosa.


¿Por qué es necesario poner límites a los hijos?

Poner límites a los niños es fundamental por varias razones:

  • El niño se siente seguro y protegido cuando conoce las normas.
  • Las normas les ofrecen una estructura sólida a la que aferrarse.
  • Enseñan al niño que a veces debe aceptar el «no», preparándole para las frustraciones de la vida.
  • El niño aprende valores como el orden, el respeto, la tolerancia y la empatía.
  • Les protege de riesgos como las adicciones o los comportamientos problemáticos.
  • Les ayuda a organizarse y a desarrollar buenos hábitos para su vida adulta.

Sin límites claros, los niños no saben distinguir lo que deben o no hacer, lo que está bien y lo que está mal.


¿Qué ocurre cuando no se ponen límites?

El no establecer límites adecuados puede traer consecuencias no deseadas. Este podría ser el perfil de un niño al que no se le han puesto los límites necesarios:

  • Suelen ser muy inteligentes, pero egocéntricos e intolerantes.
  • No toleran el «no», pues siempre se les ha dicho «sí».
  • Mandan en casa: no piden, sino que exigen y amenazan.
  • Se enfadan frecuentemente y no respetan a los adultos.
  • Culpan a los demás de sus errores y no toleran la frustración.

La investigación demuestra que los niños sin límites en la infancia pueden tener graves problemas de conducta en el colegio, una adolescencia más conflictiva y dificultades emocionales en su vida adulta.


Cómo poner límites a los hijos: normas esenciales

1. Empieza desde pequeños

Es más fácil ceder a sus rabietas, pero el niño debe saber que «no» es «no». El enfrentarse siempre a la misma situación con la misma reacción paterna hará que el niño interiorice la norma.

2. Adáptalos a su edad

Los límites deben ser adecuados al momento evolutivo de cada niño. No podemos pretender que un niño de cuatro años recoja su habitación del mismo modo que uno de diez.

3. Sé claro y preciso

Los límites deben ser muy concretos, no generales como «debes portarte mejor», sino específicos: «sabes que no se enciende la tele cuando comemos». Los padres deben estar de acuerdo y aplicar los mismos criterios.

4. Explica el porqué

Los límites deben hablarse y explicarse de antemano. Deben cumplir tres pasos: se habla, se recuerdan y hay consecuencias si no se cumplen. Todo ello desde la afectividad y el cariño.

5. Da el ejemplo

No podemos castigarle por gritar si nosotros perdemos el control continuamente. Se educa con hechos, no solo con palabras.

6. Dale opciones

Dar opciones reduce las resistencias. Por ejemplo: «¿Quieres ponerte el pantalón rojo o el azul?». Esto les enseña autonomía y facilita el cumplimiento de las normas.

7. Ten paciencia

Los niños necesitan tiempo para aprender. El elogio y el refuerzo positivo es lo que realmente modifica conductas. Valora siempre sus intentos y esfuerzos por mejorar.

8. Mantente firme

Si es media hora de juego, es media hora. Lo más importante es cumplir lo que se dice.


Cómo aplicar consecuencias cuando se incumplen los límites

  • Las consecuencias deben ser cortas y proporcionales a la acción.
  • No retrases la consecuencia: actúa tan pronto como sea posible.
  • Sé firme y consistente: siempre las mismas consecuencias para las mismas faltas.
  • Nunca retires el afecto como forma de castigo.
  • Da siempre la oportunidad de rectificar y demostrar lo aprendido.

Recuerda que es mucho más efectivo elogiar al niño cuando hace bien las cosas que centrarse solo en lo negativo.


Conclusión

Poner límites a los hijos con afecto y coherencia es una de las tareas más importantes de la paternidad. La palabra autoridad deriva del latín augere, que significa precisamente eso: ayudar a crecer.

Confía en tu hijo, escúchale y demuéstrale tu cariño incondicional.

«El amor es siempre su mejor vitamina.» — Dra. Gledys M. Freijanes Padrino, Pediatría

 

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2 comentarios

  1. Dra. Gledys muchas gracias x compartir sus conocimientos. Me ha gustado mucho el artículo, más me encanta que mis hijos la tengan como pediatra.

  2. Me gusto mucho ! ! Planteas la forma correcta de hacerlo, ojala se repartieran folletos con esa informacion a las parturientas.
    Seria genial porque ayudaría a las familias a desarrollarse sanamente.

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