FISIOTERAPIA Y FISIOTERAPIA DEPORTIVA

¿Cuáles son las patologías a tratar?

Las patologías a tratar son: Problemas de oído (zumbidos, tinitus, otitis, etc.), vértigos y/o mareos, estrés, irritabilidad e insomnio, bruxismo, migrañas y jaquecas, escoliosis, hiperlordosis lumbares, lumbalgias, cervicalgías, dorsalgias, lesiones deportivas, enfermedades neurológicas (Plejías, lesiones nerviosas periféricas, parálisis facial, lesión medular, lesiones vestibulares, ELA). Tratamientos pre y post quirúrgicos. Prótesis de cadera o prótesis de rodilla. Cirugía de mano. Rafias, Síndrome de Quervain, linfoedemas, rehabilitación, lesiones músculo-esqueléticas como esguinces, rupturas de fibras, contracturas, pinzamientos, desbalances musculares, hipotrofias, bursitis, tenopatías y recuperaciones de fracturas.

¿Qué técnicas usamos?

  1. Fisioterapia Manual – Manipulaciones.
  2. Vendajes.
  3. Kinesioterapia.
  4. Punción seca.

 

FISIOTERAPIA PEDIÁTRICA

¿Qué es la fisioterapia pediátrica?

Es  una terapia manual basada en la anatomía y fisiología del bebé o niño y que se aplica para normalizar las funciones alteradas. Las técnicas aplicadas por el terapeuta escuchan y corrigen las disfunciones que se presentan. 

Aborda los mismos campos (estructural, visceral y craneal) que la Osteopatía, y está provista de aplicaciones diagnósticas y terapéuticas adaptadas a las diferentes etapas del desarrollo del niño.

Algunos de los síntomas que deben llamarnos la atención son:

  1. Problemas de la Esfera Craneal: Plagiocefalias, inmadurez del lacrimal, aplanamiento del occipital, otitis, bruxismo, alteraciones orofaciales…etc.
  2. Alteraciones Digestiva: Regurgitación, cólico del lactante, estreñimiento, diarreas, tensión abdominal, tripa hinchada, etc.
  3. Trastornos del sueño: Irritabilidad, rechazo de la comida y/o del chupete, protrusión continuada de la lengua, etc.
  4. Patologías musculares: Tortícolis congénita, pie zambo, plano o cavo, escoliosis vertebral, etc.
  5. Afecciones respiratorias: Aumento de la mucosidad, infecciones repetitivas, ronquidos, apnea del sueño, etc.

Por ello, si presenta alguno de los síntomas anteriores, es aconsejable valorar y diagnosticar al bebé desde el primer mes de vida.